miércoles, 26 de marzo de 2014

Cómo relajar las ingles y la cabeza del fémur




¿Te duelen las ingles? ¿Las dos? ¿Una más que otra? Si eres mujer, ¿parece dolor de ovarios? ¿es en una zona más amplia?

Probablemente tengas tenso el músculo psoas, y aductores, entre otros. Te propongo una manera sencilla de ir relajando estos músculos, y aunque lo más efectivo es un masaje y estiramientos, por lo menos así podrás comprobar si es realmente ahí donde está tenso, y si es fácil para ti o difícil relajarlo.

Ponte cómoda o cómodo, tumbado boca arriba en un suelo más o menos duro, o en una esterilla en el suelo. Sin cojín bajo la cabeza, a ser posible (si se te clava el hueso puedes acolchar con algo, o si se te hunde mucho la nuca entonces si, pon un cojín).

Coloca un buen volumen bajo tus rodillas o más arriba, bajo los muslos, lo que te sea más cómodo.

Comienza respirando hacia la pelvis. Cuando sacas el aire, envíalo hacia tu pelvis desde el interior. Elige uno de tus dos lados y lleva la rodilla sobre el pecho, poniendo tus manos una encima de la otra, y las dos encima de las rodillas (los dedos estarán mirando hacia el pie).

Ahora, estira tus brazos del todo alejando lo máximo posible el muslo del vientre. Una vez así, se trata de ir a mover la pierna haciendo círculos MUY DESPACIO, comprobando que la pierna está suelta en todo momento y que son LAS MANOS las que guían el movimiento. Esto parece fácil pero hay que ir muy despacio para comprobarlo, si no, es probable que sea el psoas el que lo hace y no nos demos ni cuenta. Intenta engañar a tu pierna cambiando el sentido de los círculos o moviendo a diferentes ritmos.

Puedes imaginar la cabeza del fémur rodando dentro del hueco en la cadera (mira imágenes para poder visualizar más fácilmente). Quizá te sirva imaginar que se hace espacio entre un hueso y el otro, o que hay aceite y deslizan, o cualquier otra visualización que te ayude.

No te olvides de RESPIRAR. Saca todo el aire suavemente con la garganta abierta, e imagina que envías el aire al psoas, tratando de soltar el peso de la pierna. Tómate tiempo para inspirar sin esfuerzo.

Visualiza las inserciones del aductor en el hueso del pubis y trata de relajar justo ahí (mira primero una imagen).

Afloja esfínteres, no tenses el ano ni la vagina.

TÓMATE TIEMPO Y ESPACIO PARA SOLTAR.

Puedes estar un rato así, y luego dejar suavemente la pierna en el cojín. Siente los dos lados y quédate respirando, visualizando que llevas energía a ese lado de la pelvis.

Puedes sacar voz si te pide el cuerpo expresarte.

Después puedes hacer el otro lado.

Si te apetece puedes acabar masajeando tu vientre con aceite y poniendo especial intención y amor en las ingles.

Cuando acabes, no olvides para levantarte, llevar suavemente las rodillas de nuevo al pecho y rodar sobre un lado. Después ayúdate de las manos.

Si el dolor es intenso, consulta un especialista.

Puedes conocer curiosidades sobre el psoas  en este interesante texto

PSOAS MÚSCULO DEL ALMA



Carolina Izquierdo Amaruch
   carolizquierdo3@gmail.com


miércoles, 5 de marzo de 2014

EL SUBSUELO DE LA MAMA, LO QUE SE SUELE OLVIDAR



La mama reposa casi enteramente sobre un gran músculo, el Gran Pectoral, algo que, sorprendentemente, rara vez se tiene en cuenta al hablar de ella.

Sin embargo, prácticamente toda la inervación, la circulación y el drenaje linfático que reciben las mamas, atraviesan o están en relación directa con este músculo. Mirado desde una óptica dinámica, éste es un dato muy importante. Según sea el estado del Pectoral- de contracción y tensión, o bien de fl exibilidad y relajación-, estos sistemas estarán más o menos comprimidos, y su función condicionada.

El Pectoral está tenso, hipertrofi ado o excesivamente fi broso, en un porcentaje altísimo de personas. Y tanto la atrofi a como la hipertrofi a acortan sus fi bras. El músculo se encoje pero no los sistemas del entorno lo que provoca presiones y acodamientos en ellos.

¿Por qué se contrae el Pectoral?

Las contracciones crónicas son las que, a la larga, afectan a los órganos de la zona y pueden ser de origen muy diverso. El músculo pectoral, por sus inserciones comunes con el gran dorsal, se contrae y encoge paulatinamente a lo largo de la vida, junto con la cadena posterior de la espalda. Sin embargo, este proceso puede intensifi carse por motivos diversos. Pueden ser razones accidentales, profesionales o modos de vida, como amas de casa que deben levantar muchos pesos, mujeres que trabajan en el campo. O pueden ser hipertrofi ados sistemáticamente mediante ejercicios de gimnasia que son cada vez más practicados y publicitados como garantía de salud.



Las tensiones de nuestro cuerpo tienen también otro lenguaje


Las contracciones musculares nos hablan también de nuestras tensiones psíquicas, de nuestros bloqueos emocionales, del estrés en que vivimos. Por ejemplo, apretar los Pectorales acercando los hombros, es una postura que puede tener que ver con el miedo y la infravaloración.

Por otra parte, una actitud corporal fi jada a lo largo de la vida con gran tensión y acortamiento de los Pectorales puede hablarnos también de alerta continua, de contención, de voluntarismo.

Los músculos también se contraen para materializar el rechazo que podamos tener con una parte de nuestro cuerpo. De esta forma presionan terminaciones nerviosas atenuando la información y la sensibilidad, ayudándonos a establecer una cierta distancia con ella. Disminuye así su presencia en nuestro esquema corporal, hecho que se traduce también en un aislamiento energético.

Con la cantidad de signifi cados que tienen las mamas para una mujer, no es de extrañar que muchas tengan una relación hostil o de rechazo con ellas.

Estas actitudes pueden ser fruto de experiencias traumáticas, de una transmisión negativa de la feminidad, de desinformaciones y miedos. De complejos y descontentos provocados por el uso y abuso de la imagen erótica de la mujer en los medios, estableciendo un canon de belleza al que se supone deberíamos aspirar.

El rechazo se puede establecer también cuando las mamas han sido fuente de sufrimiento sexual, emocional y puede acrecentarse más aún si enferman. Tener una buena irrigación, un buen drenaje, facilitando la eliminación de toxinas mediante un pectoral fl exible es, sin duda, un elemento preventivo importante; y recuperar un buen equilibrio de la zona debería ser tenido en cuenta tanto como coadyuvante de cualquier tratamiento, una vez establecida la patología, como para la recuperación de la máxima normalidad posible después de una intervención.

Eliminar la presión sobre estos vasos sanguíneos, sobre el sistema linfático, se logra mediante el estiramiento y la fl exibilización del músculo pectoral y de los músculos adyacentes que forman cadena con él. (Una pequeña parte de la mama reposa también sobre el Oblicuo mayor.)

Para estirar un músculo, en este caso el Pectoral, hay que ponerlo en posturas en las que sus fibras estén en su máxima longitud, evitando que este estiramiento sea compensado en otras partes del cuerpo (brazos, tórax e incluso pelvis y piernas).

ver imagen

Estirar un músculo no es lo mismo que potenciarlo


Mediante el estiramiento vamos logrando que el tejido conjuntivo (blanco) suelte su exceso de tensión y permita que la fi bra muscular, la miofi brilla (roja) se active al resistirse al estiramiento; estimulando así el conjunto del músculo, en longitud, potencia y fl exibilidad.

La mayor parte de ejercicios gimnásticos que se preconizan para, según se dice, mejorar el aspecto físico del pecho, potencian, al contrario, la contracción e hipertrofi a del músculo, lo que crea una barrera que será franqueada más difícilmente por los nervios y vasos que aportan a la mama nutrientes y oxígeno y drenan las toxinas.

Sin embargo, no solamente será importante soltar la tensión del músculo pectoral. El estiramiento despierta la conciencia de la zona y este proceso debería ir acompañado de una recuperación de la mama como parte nuestra. Permitir la sensación, permitir el fl ujo energético, signifi ca también su integración en el esquema corporal y la aceptación de su signifi cado.

Esta secuencia conlleva a veces un proceso emocional. Aparecen a menudo las causas que motivaron el bloqueo de la sensibilidad para ser comprendidas y elaboradas. Además de liberar los sistemas que alimentan la mama, de liberar los bloqueos emocionales que provocaban la tensión, es importante también buscar la forma de actuar sobre las imágenes inconscientes que tenemos de nuestro cuerpo, con las que sin darnos cuenta, mantenemos un diálogo constante con nuestro interior retroalimentando tensiones y bloqueos.









Visualización y contacto

Una buena manera de conseguirlo es mediante la visualización y el contacto. Se pueden utilizar diversos medios. Por ejemplo:

Visualizar la imagen de la salud (mirar imágenes de una mama sana) y transmitirla mediante el contacto con nuestra mano. Y, o, visualizar en cada espiración la apertura de canales internos para dejar paso a la energía; dejándola entrar suavemente como para llenar un globo.

Otra forma: estando relajada al máximo buscar en nuestro interior la imagen con la que identifi camos nuestra patología para, así, construir una visualización de transformación. Por ejemplo, identifi co mi tumor con un pedazo de hielo. Mi visualización podría consistir en imaginar un gran chorro de aire caliente que lo va disolviendo.

En las visualizaciones siempre hay que potenciar la energía propia para que la inteligencia corporal pueda resolver. Es muy importante no entrar en confl icto con nosotras mismas, con nuestro cuerpo.

Aunque es muchas veces difícil descifrar el lenguaje con que nuestro cuerpo nos habla, es potenciando el amor y el cuidado que podremos tener acceso a la misteriosa llave de la transformación.




Malén Cirerol




Si quieres conocer mi trabajo con el músculo pectoral y la sexualidad femenina, el 22 de Marzo hay un taller! puedes clickar en este enlace para más información

domingo, 2 de marzo de 2014

Entrevista a Mézières

Mézières, la revolucionaria, explica su método en una entrevista.

Increíble mujer que quiso revolucionar la fisioterapia y no fue reconocida como debería, debido a que cuestionaba los principios clásicos y muchos alternativos sobre fisiología muscular.

No os la perdáis!

Cuando acabe, clickad en la segunda parte.